Por su propia naturaleza, aprender a filosofar implica aprender a desidentificar las estructuras intencionales fundamentales de cada cultura y de cada comportamiento humano individual y social, para arraigarlos en una perspectiva histórica y liberarlos de toda pretensión de absolutismo. La enseñanza de la filosofía ha de liberar a los individuos del peso de los condicionamientos éticos, culturales y sociales que han heredado.
La filosofía ejerce una acción liberadora mediante un proceso educativo porque forma la mente crítica de los individuos. Tiene el desafío de enseñar a comprender la complejidad de la acción humana, a considerar en cada acto y en cada actitud la expresión de formas espirituales, cuya naturaleza histórica reconoce y pone en situación de interacción y modificación mutua mediante un diálogo que considera posible una elaboración del mundo que puede comunicarse racionalmente. En éste sentido, la filosofía enseña de algún modo un lenguaje racional universal, que permite sobrellevar las cristalizaciones históricas que se expresan a través de la diversidad de sistemas éticos.
La educación filosófica es un dispositivo de comunicación fundamental, ya que gracias a su alcance crítico se puede aprender a considerar al prójimo no como la expresión de una subjetividad particular y extranjera, sino como a un socio en una interacción humana compartida, alguien con quien es posible instaurar un intercambio y un diálogo.
En estos tiempos de constantes cambios sociales e inestabilidad económica es fundamental la impartición de temas filosóficos en las escuelas. La constante pérdida de valores y altos niveles de indiferencia social, hacen necesaria la inclusión de la materia y sobre todo, la preparación profesional de los que imparten esta disciplina.
La enseñanza de la filosofía contribuye a fortalecer la autonomía del individuo, abona a la educación cívica, ayuda a desarrollar la capacidad de pensar, refuerza el autoconocimiento, promueve la curiosidad y el gusto por el conocimiento/descubrimiento del mundo, lo que la convierte en una disciplina importante y necesaria.
Nuestro Instituto ofrece una alternativa de formación filosófica tan necesaria en una sociedad que está ávida de valores y con una gran necesidad de filósofos que de manera profesional impartan las materias de este campo del conocimiento, para que desde los niveles iniciales de la vida escolar se sienten las bases para mejores individuos, críticos, participativos y promotores de los valores humanos. Nuestros estudios se proponen desde una perspectiva abierta al pluralismo cultural contemporáneo, comprometidos con un diálogo interdisciplinario entre la filosofía y las ciencias humanas.